“No hay mal que por bien no venga”. Y si lo sabrá Luciano Aperlo, el arquero de Atlético Carlos Paz que el sábado sufrió un fuerte golpe que lo dejó inconsciente. A días del desafortunado encuentro, el joven de 18 años habló de todo en una charla íntima con DXT Carlos Paz.
“La jugada del golpe se me borró de mi memoria. No existió para mí”, comienza a evocar Luciano. “Recuerdo el gol de Nicolás (Roca) y un par de jugadas más. Lo que se ve en los videos no lo recuerdo. Recién recupero el conocimiento en el hospital”.
-¿Con quién cruzaste las primeras palabras?
-Recuerdo a mi viejo intentándome explicar lo que había pasado y porque estaba en el hospital. Después me volví a dormir, y ahí donde aparece Adrián (Ferreyra) y me cuenta que habíamos ganado y que mis compañeros estaban afuera esperándome. En ese momento me emocioné.
-¿Ahí te diste cuenta que era algo grave?
-No, no entendía lo que me había pasado. Recién después me contaron que me había desmallado y que sufrí una especie de convulsiones.
-Tuviste una recuperación rápida…
-En el hospital si, los dolores todavía persisten. Estuve 6 horas en observación y después me dieron el alta médica. Por suerte no hizo falta que vaya a Córdoba. Cuando llegué a mi casa vi las fotos y el video de lo que había pasado. Mi familia estaba muy convulsionada. Ellos pensaron que podía ser mucho peor. Ellos pasaron el mal momento, yo, al estar inconsciente, no sentí nada.
-Siendo arquero, y sabiendo los riesgos que ello conlleva, ¿Vas al partido pensando que te puede pasar algo así?
-No, para nada. Algo muy importante para el arquero es la parte psicológica. Un arquero tiene que ser fuerte porque afecta mucho al rendimiento. Por eso dicen que tenemos que estar locos, e ir a cada pelota como si fuera la última. Por suerte, la del sábado no fue la última mía.
-¿Decís que no fue tu “última pelota” como una ironía?
-No. El médico me dijo que después de ver los análisis estuve cerca de quedar paralítico. La columna de cada uno de nosotros tiene una curvatura hacia dentro y la mía está recta. Lo más preocupante es que las vértebras aprietan a la médula ósea. Si hubiese sido un poco más fuerte el golpe podría haber quedado paralítico.
-Y cuando te dijeron eso…
-Se me vino el mundo abajo. Fui pensando que el médico me iba a dejar jugar el sábado y me termina diciendo que podía haber quedado paralítico. Doy gracias a Dios de que siga vivo y de que pueda estar caminando. Fue muy feo ver mal a mi familia angustiada.
-¿Qué te dijeron tus compañeros y el cuerpo técnico?
-Están desconcertados. El lunes fui a la práctica y todos nos reíamos de lo que había pasado. Es más, pensábamos que iba a poder atajar el sábado. Y hoy (por el miércoles) les conté lo que me dijo el médico y quedaron angustiados. De repente era otra realidad. Por suerte se los conté parado y no en una silla de ruedas.
-¿Pensás que Mauro Maldonado fue con mala intención?
-Es difícil de explicar. Se estaba disputando un partido que era muy peleado, y por eso hay que analizar la tensión que él tenía en ese momento. Por lo que veo en los videos, era una pelota muy alta para que él llegue, pero no creo que haya sido con mala intención. No lo conozco, yo sé cómo soy yo y nunca voy a culpar a alguien del que no esté seguro. El arquero constantemente corre riesgos. Cuando estas en el aire, un mínimo toque te desestabiliza, y como podía caer con la rodilla y partírmela en diez, caí con los lumbares. Creo que él podría haber evitado el codo, que es lo que a mí me provoca la pérdida de conocimiento y caer rendido, como una bolsa de papa. Según los médicos, yo ya estaba desmallado en el aire.
-¿Estás cosas hacen que cambies tus prioridades?
-Yo soy feliz jugando al fútbol. No puedo cambiar mis gustos por una jugada desafortunada. Sería vivir con miedo, y eso no es vivir. Fue un milagro que no me haya pasado nada, pero también lo es que hoy pueda seguir caminando. Ahora le tengo que dar importancia a la recuperación. Si no me recupero bien no voy a poder pelear el puesto. Las oportunidades las voy a tener.