El "Rojo" arrancó el año con entrenador nuevo y un plantel repleto de jugadores jóvenes, luego de que emigraran varios de los ídolos del club. Y las ilusiones no tardaron en llegar. Tres victorias en fila, dos como visitante, y un jugador que demostró un gran potencial: Ramiro Cáceres. Fue el arma de su equipo en esos encuentros, jugando a un ritmo diferente al de los rivales y marcando la diferencia. Pero en el tercer partido, ante CIBI, sufrió una fractura que lo marginó por algunos meses.
Con el correr de las fechas Independiente fue asentándose, pero perdió puntos claves por un factor fundamental: las tarjetas rojas. Durante los primeros diez cotejos tuvo más cantidad de expulsados que partidos disputados. El otro punto de inflexión fue la ineficacia en condición de local, sobre todo en la primera mitad del campeonato. Hacia el final logró revertir la situación y conseguir victorias en Playas de Oro.
Con el correr de los partidos, y obligado por las imponderables -expulsiones y lesiones-, el "Beto" Bordolini tuvo que subir jugadores de la cantera e incorporar algún otro. Así comenzaron a ganarse su lugar juveniles como Cristian Pereira u Osvaldo Andanese; previo a ellos Gustavo Medina que fue campeón con la Cuarta al mismo tiempo que defendió el arco de Primera; pero sobre todo Lucio Gallardo, que sorprendió a más de uno con su velocidad y verticalidad, sumado a algún gol que también pudo aportar. Con la llegada de Lucas Herguis consiguió ser más penetrante en el arco contrario; con Tarik Camaño como el socio ideal y el enlace para que la pelota llegue al área rival; más Lucas Oliva que fue una fiera en el mediocampo; y una zaga central con Ezequiel Guzmán como capitán y acompañado, en el último tramo, por un eficaz Matías Illanes, fueron las bases para que Independiente comience a introducirse entre los ocho primeros para pugnar por un ascenso.
A veces el mérito deportivo no alcanza, a veces tenés que pelear contra viento, marea y algo más. Independiente lo vivió en carne propia. A cinco fechas del final del torneo confirmaron, desde la organización de la Liga Cordobesa, que el "Rojo" no podría ascender a menos que construya en su cancha tribunas y un baño para las parcialidades visitantes. Quizás no sea discutible lo pedido, pero a escasas fechas del cierre y con un equipo que dio lucha y podía estar entre los clasificados, la noticia cayó como un baldazo de agua fría.
Independiente mira hacia abajo, donde están las raíces, y encuentra respuestas. El "Rojo" se consagró campeón de la Zona Bronce con la Cuarta, en el torneo de inferiores de la Liga Cordobesa. El equipo ganó de punta a punta el Apertura, peleó en el Clausura y se quedó con la final anual. Muchas futuras promesas hacen ilusionar al conjunto de Playas de Oro.