Tardé una semana en publicar esta nota. La carrera del sábado fue una cachetada de emociones en todo aspecto. En apenas ocho meses metido en el mundo del running, la mística del Ultra Trail Amanecer Comechingón rompió toda las expectativas que podía tener de una carrera desarrollada en Córdoba, a pocos kilómetros de mi Villa Carlos Paz natal. Por ello, intenté describir qué es el Amencer Comechingón. Qué fue lo que se vivió el 1 de julio de 2017 en Villa Yacanto de Calamuchita.
¿Por dónde empezar? El Amanecer Comechingón es mística pura. Es vida. Es realizar el deporte más básico de todos, correr, pero en el estado más puro de la naturaleza. En un paisaje que pocos saben que lo tienen acá a la vuelta, en un pueblo que apenas supera los 1.000 habitantes. Es correr en montaña, en sendero, es saltar arroyos y ayudar al que viene atrás para que no se pegue un porrazo.
El Amanecer Comechingón es desbordar de ansiedad en la largada, en la plena oscuridad de la madrugada sabatina. Es pararse en la plaza y contemplar anonadado el paisaje que mis ojos ven, que mis oídos escuchan, que mi piel siente para estremecer cada pelo de mi cuerpo: cientos de luces sacudiéndose al ritmo del running, abandonando la plaza del pueblo y dirigiéndose rumbo a la inmensidad de las montañas del Valle de Calamuchita.
El Amanecer Comechingon es disfrazarse con guantes, pantorrilleras, remera térmica, campera, buff, linterna frontal y mochila con variedad de geles, gomitas, agua, nueces, etc. Alguno que otro terminó vestido cual Walter White cocinando meta-anfetaminas en Breaking Bad.

El Amanecer Comechingón es temblar de los nervios, sacudirse de lo manija que estás al meterte entre los casi 600 locos que entrenaron más o menos que vos, que tienen más o menos problemas que vos, a los que les costó más o menos que a vos estar ahí, pero que están ahí. Casi 600 locos que coincidieron en el mismo lugar para correr la misma distancia a la misma hora. Decime si el deporte no es lindo.
El Amanecer Comechingón es sentirse libre, es olvidarse de todos los problemas a puro trote durante los kilómetros que hayas elegido hacer. Es abandonar el humilde Yacanto y meterse zancada tras zancada en un sendero que no sabés a dónde joraca te va a llevar, pero en el cual querés continuar. Querés estar un paso más cerca de la meta pero quéres que nunca se termine. Que histéricos que son tus deseos, ¿no?
Ojo. El Amanecer Comechingón también es ver cómo se lesiono el loco lindo que venía adelante tuyo, es caerte en el arroyo, es rasparse, esguinzarte, golpearte, cortarte con algún alambre de púa y hasta abandonar la carrera para la que te entrenaste por meses y meses. También es dejarte llevar por los nervios y la ansiedad, descomponerte, no hacer los minutos que tenías planeado o quedar a un paso del podio que soñaste. Eso también es el deporte, pero eso también tendrá revancha.
El Amanecer Comechingón es pasar entre alambrados y abrirle paso al colega que te sigue, es trotar entre vacas y caballos y hasta frenar un rato para acariciarle el lomo a uno de ellos. Al fin y al cabo, ¿el pobre animal tenía que soportar ver a más de 2500 corredores sin recibir un mimo?

El Amanecer Comechingón es nunca estar sólo. Cientos y cientos de personas al lado tuyo haciendo lo mismo que vos por motivos que pueden o no coincidir con los tuyos. Superación propia, competencia, contacto con la naturaleza, deporte, salud, momentos con amigos, pasión familiar… Pero nunca estar solo. Caminar en algún momento de la carrera puede significar que te pasen 100 personas y mantener un ritmo durante algunos minutos puede significar aventajar a 100 personas.

El Amanecer Comechingón es amistad pura. Es parar por sentir una puntada en el estómago y que el de atrás te pregunte: ‘’¿Flaco, estás bien?’’. Parece una pavada pero en este mundo no lo es. Es ver a tu compañero de equipo y sentir la satisfacción de poder correr con él, después de tantas horas motivándolo en los entrenamientos diarios. Es correr a la par de él, tirarse el uno con el otro, acompañarlo cuando las piernas no le dan más y que te motive a correr cuando sabe que das para más.
El Amanecer Comechingón es saber que en el mismo lugar donde estás corriendo puede estar tu entrenadora corriendo 50 kilómetros apenas nueve meses después de ser madre por cuarta ocasión (¡y encima fue top-ten!); la sanjuanina que te tiró en la Black Rock Night Trail de diciembre; la dentista de tu ciudad; el amigo de un amigo; y alguno de los runners que representaron al país en el Campeonato Mundial de Trail Running hace menos de un mes.

El Amanecer Comechingón es salir de noche con una linterna en la frente y saber que vas a guardarla, porque horas después te va a desayunar el sol sin una sola nube en el cielo. Amanecer puro. Quizás el más lindo que puedas ver en tu vida. Y vos corriendo con ese paisaje a tu lado, alentándote a disfrutar y a seguir tu camino.
El Amanecer Comechingón es ganar sin ganar. Es no salir último nunca. Último fue el que se quedó en casa, el que se perdió del amanecer, el que no quiso correr, el que no sabe lo lindo que es hacer este deporte, el que no sabe lo que siente cruzar la meta en esta locura de competencia.
El Amanecer Comechingón es buena organización y calidez humana. Es llegar al segundo puesto de abastecimiento y encontrarse con música en vivo, que la gente se detenga a bailar y cantar mientras se toma un vaso de agua con alguna que otra fruta. Es no escuchar quejas, no tener algún problema de señalización y volver a tu casa con una remera, un buff, un par de medias y un mate de una carrera inolvidable.

El Amanecer Comechingón es alcanzar a los resagados de los 13K y llegar a la meta con el ganador de los 35K soplándote la nuca. Una mezcla de distancias que te hace olvidar del resultado y recordar que de 590 gana uno, que de tu resultado te acordás vos y tu vieja, y tu vieja se lo va a olvidar el día siguiente. Hay que salir y disfrutar.
El Amanecer Comechingón es sacarse las ganas de correrla. Esas ganas que cosechaste desde junio de 2015, cuando Magdalena Nieto y Jorge Rubiolo te contaban que se tuvieron que levantar a las 2 hs. para correr en el medio de la montaña a lo largo de 75 y 50 kilómetros, respectivamente.
El Amanecer Comechingón es pensar en la carrera durante toda la semana posterior. Es ver las fotos y no poder creer que estuviste ahí. Es pensar qué distancia vas a correr en la próxima edición. Porque en la próxima voy a estar, como cualquier otro, buscando revancha, buscando ganas de disfrutar de nuevo, de compartir momentos y cruzar una nueva meta.

13K (399 competidores; 218 Damas y 181 Caballeros):
104) María Valentina Sobol (19ª en Damas; 1ª en Hasta 19 Años) 1h34m52s
172) María Emilia Suárez (50ª en Damas; 20ª en 20 a 29 Años) 1h44m22s
217) Patricia Furlani (84ª en Damas; 32ª en 30 a 39 Años) 1h53m32s
22K (590 competidores; 279 Damas y 311 Caballeros):
57) David Valdivia Paz (53º en Caballeros; 22º en 30 a 39 Años) 2h20m13s
59) Pablo Cambursano (55º en Caballeros; 17º en 20 a 29 Años) 2h20m45s
125) Marcelo Stabio (101º en Caballeros; 17º en 20 a 29 Años) 2h35m42s
156) Daniel Piloni (124º en Caballeros; 33º en 20 a 29 Años) 2h40m50s
161) Analía Kamar (36ª entre 279 Damas; 22ª en 30 a 39 Años) 2h41m09s
170) Daniela Rodríguez (40ª en Damas; 24ª en 30 a 39 Años) 2h42m55s
177) Lucas Beaulieu (136º en Caballeros; 45º en 40 a 49 Años) 2h44m02s
182) Gustavo Zorrilla (141º en Caballeros; 53º en 30 a 39 Años) 2h45m17s
183) Juan Pablo Ortega (142º en Caballeros; 46º en 40 a 49 Años) 2h45m19s
229) Judith Paulazzo (58ª en Damas; 32ª en 30 a 39 Años) 2h52m34s
298) Mónica Carreras Callejon (87ª en Damas; 22ª en 40 a 49 Años) 3h00m36s
340) María Ana Piccione (111ª en Damas; 37ª en 40 a 49 Años) 3h07m27s
385) Ethel Effing (137ª en Damas; 62ª en 30 a 39 Años) 3h15m29s
409) María Eugenia Zanchetta (150ª en Damas; 49ª en 40 a 49 Años) 3h20m18s
50K (489 competidores; 158 Damas y 331 Caballeros):
6) Miguel Ángel Peralta (6º en Caballeros; 3º en 30 a 39 Años) 6h00m05s
14) Rodrigo Santos Hernández (14º en Caballeros; 3º en 40 a 49 Años) 6h26m07s
66) Franco Dellamaggiore (59º en Caballeros; 10º en 18 a 29 Años) 7h32m36s
77) Magdalena Nieto (10ª en Damas; 8ª en 30 a 39 Años) 7h41m23s
318) Andrea Cachon (78ª en Damas; 29ª en a 30 a 39 Años) 10h08m41s
331) Claudia Machado (84ª en Damas; 35ª en 40 a 49 Años) 10h13m41s
372) Eduardo Medina Allende (270º en Caballeros; 32º en 50 a 59 Años) 10h44m46s
Ab) Nicolás Estela
75K (276 participantes; 66 Damas y 210 Caballeros):
20) Pablo Gasparini (18º en Caballeros; 6º en 18 a 29 Años) 10h03m59s
Ab) Federico Mariel
Ab) Tiago Gerace










Fotos: Zequi Gasparini, Eliaz Andandez y equipo UTACCH.