Una cara conocida. El básquet, como cualquier deporte, tiene miles de historias y de sueños por contar. De chicos que estudian o trabajan, pero jamás abandonan la ilusión de llegar lejos en su pasión. Este relato en particular se escribe, por hoy, en Villa Domínguez. Pero quién sabe hasta dónde pueda llegar...
Son las 20.30 de un viernes otoñal. Con el sol ya escondido y la luna asomada entre algunas nubes, llego al estadio Alfredo Omar Alí. Juega Sportivo Bolívar, primero en U17. Hay un jovencito que “la rompe”. Sorprende a los visitantes que no lo conocen, pero no deja de maravillar a los propios. Me pareció verlo algún martes, cuando juegan U15 y U19.
“Denle la pelota a Juanma”, dice Martín López –entrenador de Bolivar–, cuando en algunos pasajes del partido a su equipo le cuesta quebrar la defensa rival. En la siguiente jugada el balón recorre el perímetro visitante. El técnico insiste. Llega a manos del jugador, lanza con presión de los contrarios y encesta un triple. López mira a los que están en el banco de suplentes y afirma “¿Ven por qué hay que dársela a Juanma? Porque es crack”.
Pasadas las 22 empieza el partido de la Primera. ¿Otra vez? Sí. Nuevamente el mismo pibe. Dos categorías más grande, jugando como en el patio de su casa. Altura no le falta, aunque la diferencia de edad se nota. Se desenvuelve con soltura y es uno de los máximos anotadores del partido.
Juanma es Juan Manuel Bejar. Nació en Córdoba, en donde vive y aprendió a hacer de la pelota naranja una extensión de su mano. Ya a los 4 años empezó a desplegar su pasión en el club de su barrio: Maipú. Y fue a los 15, cuando pasó a U17, que vino a jugar a Carlos Paz. Viaja para estar presente en los entrenamientos y partidos de local. “Generalmente me manejo en colectivo para la ida y me vuelvo con Polo López, o voy con algún otro compañero que vive acá también”, cuenta. Comparte el deporte con el estudio, ya que se cambió de colegio y está por ingresar a la Escuela Deportiva del Kempes.
Hoy tiene 16 años y juega en tres de las cuatro categorías de Bolívar que participan en el Asociativo. Una los martes (U19) y las dos del viernes (U17 y Primera). Además de jugar la Liga Provincial de Clubes los fines de semana y algún partido con la Selección de Córdoba. Por eso, la preparación física es importante. Bejar lo sabe: “Tengo entrenamientos colectivos e individuales, a los que trato de no faltar nunca. A veces en el gimnasio hago planes de recuperación, porque durante la semana son muchos partidos, y me ayudan a recuperar un poco las piernas y el cuerpo”.
“Mentalmente hay que estar preparado. Con tanta carga de entrenamientos y partidos, sumando muchas veces la presión, te puede jugar en contra en la toma de decisiones dentro de la cancha”, agrega.
Sobre su presente, se siente cómodo tanto dentro como fuera de la cancha. Y afirma que “en Bolívar las cosas están funcionando muy bien y todos estamos trabajando para que eso suceda. De a poco se nos están dando los resultados que venimos buscando desde principios de año. Falta un montón todavía, pero tratamos de ir paso por paso para afrontar todas las competencias de la mejor manera”.
El objetivo de Juanma es claro: “Tratar de llegar a la mayor cantidad de torneos posibles con el club y también a las selecciones. No es fácil, para eso hay que trabajar y no parar, pero sería lo ideal para tener más experiencias y roce con otros jugadores”.
¿Un sueño? “Llegar a la Selección Argentina y jugar como profesional en Europa”. Y agrega: “A nivel personal, viajar como misionero a predicar la palabra de Dios”. Mezcla la ambición de sus sueños con su humildad y bondad, que se percibe en el trato con todos en Sportivo Bolívar.
¿Cómo define al Juanma jugador? Con timidez, cuenta: “¡Qué difícil! Me encantaría ser otra persona y jugar contra mí para ver qué se siente. Lo describiría como un jugador que trata de ganar siempre, alguien que contagia y motiva al equipo, que no se da por vencida nunca, un buen compañero y, sobre todo, un mal defensor (risas)”.
Su entrenador no duda al describirlo. "Es el jugador ideal para trabajar. Siempre está bien predispuesto, tiene una gran ética de trabajo y sabe que para intentar ser jugador (porque él ahora es un proyecto de jugador), tiene que vivir una adolescencia distinta. Y gracias a su mamá principalmente que es un ser humano excepcional", afirma Martín López.
Juan Manuel Bejar es un goleador nato y lo demuestra todas las semanas. En el Torneo Apertura Medardo Ligorria, saca una amplia ventaja en ese aspecto sobre sus rivales.
En U17 es el máximo anotador de la competencia. En siete partidos, suma 157 puntos y un promedio de 22,4 por juego. En U19 también lidera la tabla de goleadores, con 194 tantos y una media de 27,7 por partido.
En Primera el promedio es menor (16,8), no obstante tiene es el goleador de Bolívar en la categoría. Anotó 118 puntos, también en siete partidos, pero en una divisional en la que los jugadores le llevan muchos años de diferencia.