Friday 01 de May de 2026

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Las preocupaciones son otras… y qué lindo es

El Poli Carlos Paz terminó el año entre los seis mejores de la Federación Cordobesa. Dos años con un avance de locos que las dejó al nivel de las grandes potencias. Ah, y volvieron a casa.

Las preocupaciones son otras… y qué lindo es
 
   Piloni, Daniel
 
 

-¿A quién tengo que llevar?

-Yo voy con vos, Tati. Buscame por Genesio.

-Yo te espero en la Farmacia del Centro.

-Yo voy en el B1 pero a la vuelta me sumo en el auto de alguna.

Mirá que los motivos para dejar de ir a entrenar por momentos sobraban pero este tipo de conversaciones en el grupo de WhatsApp del Poli Carlos Paz no falló cada lunes y miércoles de este año.

Religiosamente, casi 20 mujeres se repartían para poder arribar al Polideportivo de Sol y Río, realizar los entrenamientos impartidos por Maximiliano Manchinu y regresar sin depender de la utópica llegada de un colectivo de la línea B1 a las 22:30 hs.

¿Casi 20 mujeres? Y sí… Para envidia de muchos otros planteles de la Federación Cordobesa, en estos últimos tres años el equipo carlospacense recuperó experiencia y talento ya conocido en años anteriores como los de Evelyn Schmithalter, Victoria Pezza, Bianca Sarobe y Sofía Capitanelli; trajo nuevos aires de la mano de Agostina Baigorria, Rocío Magnino y las hermanas Abril y Zarina Gusella; y reafirmó a esas jugadoras que nunca abandonaron el barco y estuvieron en cada alegría y tristeza de los últimos años: Ludmila Turletto, Tatiana Rajczakowski, Valentina Marous, Valentina Rovasio, Marina Mosse, Catalina Herrera, Vera López, entre otras.

Claro está que puede llegar a ser desmotivante jugar poco en algunos partidos, estar pensando que quizás no ingreses en tu posición favorita porque hay otras cinco puntas-receptoras en el equipo o saber que faltar a un entrenamiento o a un partido por trabajo o estudios te puede hacer perder la titularidad por algunas semanas. De hecho, algunas tuvieron que bajar los brazos y buscar mejores sensaciones en otros lugares. Y nadie las culpa, obviamente.

Pero, ¿cuánto tiempo esperó esto el Poli? ¿Cuánto deseó tener un plantel nutrido para no ‘’quemar’’ jugadoras Sub-16 en Primera como sucedió ni más ni menos que por la permanencia en 2014 frente a Dolphins? ¿Cuántas ganas tuvieron de regresar a Honor, dejar de hablar de victorias de inferiores frente a equipos de A1 para jugarle de igual a igual a Atenas, Universitario, Municipalidad o UNC?

Esta semana, la Primera del Poli le hizo un partidazo a La Calera, un equipo que lleva largos años en Honor y al que no le pudo ganar en toda la temporada. Si bien fue derrota por 15-13 en tie-break como visitante, estuvieron ahí nomás de meterse entre los cinco mejores del certamen, algo de locos.

En esta estructura son 24 planteles desde Ischilín, Alianza de Jesús María, Alta Gracia, Oncativo e IMC de Río Cuarto hasta las grandes potencias de Córdoba Capital y ahí, detrás de cuatro bestias como lo son UNC, ‘’Muni’’, Universitario y Atenas, inesperadamente, el Poli luchaba por meterse entre los cinco mejores de Córdoba.

Desde que Poli se planteó la idea del ascenso, el equipo es otro. Tuvo el avance más notable de los equipos carlospacenses en los últimos dos años, consolidó un plantel de la hostia y hasta se dá el lujo de ver cómo la Sub-13 se corona subcampeona de la Copa de Oro con más de diez chicas enlistadas en cada partido o cómo la Sub-15 clasifica a un Súper 4, como si estar entre una de las mejores escuelas de Córdoba fuese cosa de todos los días.

Y qué decir de la Sub-23… Un equipo de lujo que se despidió con un cuarto puesto en Copa de Oro para pasar a ser de Primera, que sumó casi la mitad de los puntos del Poli en la tabla integral, que bajó a Universitario y ‘’Muni’’ este año y que dio un batacazo ante UNC en Córdoba cuando la calculadora quemaba para evitar la Copa de Plata.

Ya no tiene que preocuparse por si llegan a ser seis en la planilla; se matan entrenando para ser la titular y representar al equipo lo mejor posible cada viernes por la noche. Ya no es preocupación ser protagonista en la A1; se batalla en Honor con el cuchillo entre los dientes para ni siquiera jugar la Copa de Plata. Ya no se ingresa a la cancha ilusionadas con ganar un set; se juega dándolo todo para ganar el partido y tratar de amargar a las potencias de Córdoba; y, lo mejor de todo, ya no van a tener que preocuparse en repartirse en autos para llegar a Sol y Río para entrenar y hacer lo que más les gusta a hacer; el Arena Carlos Paz ya es una realidad, el Poli ya volvió a su casa y en el 2020 va a querer coparlo.

 

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